Translate

Seguidores

viernes, 29 de junio de 2012

Los recuerdos vienen, los recuerdos van.

Cuando estás mal, cuando lo ves todo negro, cuando no tienes futuro, cuando no tienes nada que perder, cuando... cada instante es un peso enorme, insostenible. Y resoplas todo el tiempo. Y querrías liberarte como sea. De cualquier forma, de la más simple, de la más cobarde sin dejar de nuevo para mañana este pensamiento: <<Ella no está.>> Ya no está. Y entonces, simplemente, querrías no estar tampoco tú. Desaparecer. Plaf.
Sí, ese día hubieras querido encontrar a uno de esos magos: colocan un pañuelo sobre una paloma recien aparecida y, paf, de repente ya no está. Ya no está y basta.[...] Ha pasado el tiempo. Dos años. Y ahora saboreo una cerveza. Y acordándome de cómo me hubiera gustado ser esa paloma, sonrío y me siento un poco avergonzado.Un inmenso ruído envuelto en silencio.O la cerveza se me ha subido o es ella y sus preguntas las que hacen que la cabeza me de vueltas. O el dolor de ese amor aún no olvidado. Ya no entiendo nada.No hay nada peor que quien espera algo... y no encuentra nada.El amor, en cambio, es cuando no respiras, cuando es absurdo, cuando echas de menos, cuando es bonito aunque esté desafinado, cuando es locura... Cuando sólo de pensar en verla con otro cruzarías a nado el océano. Son tantas las cosas que echo de menos... Pero hoy tengo ganas de no pensar.Eran otros tiempos. Tiempos de amor.Basta. Estoy fuera. De los recuerdos. Del pasado. Pero también estoy perdido. Antes o después las cosas que has dejado atrás te alcanzan. Y las cosas más estúpidas, cuando estás enamorado, las recuerdas como las más bonitas. Porque su simplicidad no tiene comparación. Y me dan ganas de gritar. En este silencio que hace daño. Basta. Déjame. Ponlo de nuevo todo en su sitio. Así. Cierra. Doble vuelta de llave. En el fondo del corazón, allí, en aquella esquina. En aquel jardín. Algunas flores, un poco de sombra y después dolor. Ponlos allí, bien escondidos, te lo ruego, donde no duelan, donde nadie pueda verlos. Donde tú no los puedas ver.
Entonces voy a buscar esa película en blanco y negro que ha durado dos años. Toda una vida. Esas noches pasadas en el sofá. Lejos. Sin conseguir darme una explicación. Arañándome las mejillas, pidiendo ayuda a las estrellas. Fuera, en el balcón, fumando un cigarrillo. Siguiendo después ese humo hacia el cielo, arriba, más arriba, más aún... Allí, donde precisamente habíamos estado nosotros. Cuántas veces he nadado en ese mar nocturno, me he perdido en ese cielo azul, llevado por los efluvios del alcohol, por la esperanza de encontrarla otra vez. Arriba y abajo, sin tregua. Por Hydra, Perseo, Andrómeda... Y abajo, hasta llegar a Casiopea. La primera estrella a la derecha y después todo recto, hasta la mañana. Y otras muchas. Y a todas les preguntaba: <<¿La habéis visto? Por favor... He perdido mi estrella. Mi isla, que no existe. ¿Dónde estará ahora? ¿Qué estará haciendo? ¿Con quién?>>. Y a mi alrededor, ese silencio de esas estrellas entrometidas. El ruído molesto de mis lágrimas agotadas. Y yo, estúpido, buscando y esperando encontrar una respuesta. Dadme un porqué, un simple porqué, cualquier porqué. Pero qué idiota. Ya se sabe. Cuando un amor se acaba se puede encontrar todo, excepto un porqué.


miércoles, 27 de junio de 2012

Que aún no he conseguido olvidarte.

Y me ha vuelto a pasar. He vuelto a caer como siempre. Pero, pensándolo bien, no lo considero un error. Contigo fui feliz, y solo recuerdo las cosas buenas. Aquel día en el que te vi por primera vez, que me cogiste de la mano y sentí todas esas cosas. Cuando te escondías detrás de un tren para venir y abrazarme por la espalda. Cuando me diste un beso por primera vez, cuando tus labios estaban a centímetros de los míos y, finalmente, se juntaron. Cuando todo era tan perfecto que me decías que esto iba a ser para siempre. Cuando fuimos a la playa, a aquel faro rojo, y me abrazaste mientras el viento hacía que mi pelo se pusiera en tu cara. Cuando allí mismo me besabas y me decías al oído "te quiero". Cuando íbamos andando por la arena, cogidos de la mano, me senté y tú te quedaste dibujando un corazón. Cuando el agua subió tanto que te mojó. Cuando pusiste nuestra canción, me acercaste a ti y me diste un beso. Cuando estábamos a dos metros y aún así me mandabas mensajes diciéndome esas cosas que tanto me gustaban. Cuando me dijiste que querías que la persona más importante de tu vida estuviera contigo el día más importante de tu vida. Cuando antes de irte una semana de viaje decidiste, el día anterior, verme. Y cuando ese mismo día, la cagaste. Cuando era feliz contigo, cuando me pedías un beso, cuando nos reíamos juntos. Cuando me despertaba y veía en el móvil un whatsapp con un "Buenos días princesa, he soñado toda la noche contigo, solo pienso en ti princesa, solo en ti". Cuando dijiste las palabras mágicas: "para siempre", y cuando rompiste tu promesa.