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sábado, 30 de julio de 2011

Jodete, las cosas se aprecian cuando se pierden.

Tú, sí tú, esa de ahí. Te hablo a ti, mírame. Ponte el mejor vestido que tengas en el armario, los zapatos de tacón más altos, date crema en las piernas, que se note el brillo; píntate la raya, date el rimel, los labios color rojo, al igual que los zapatos, ponte un poco de colorete, ni excesivo ni una gotita que no se note; sombra sobre el párpado, no muy recargado, tan sólo un poco de color vainilla y, en lo más bajo, un ligero tono de rojo; pásate las planchas en el pelo, alísatelo a tope, o si quieres rízatelo; hazte un peinado que no te hayas hecho nunca, experimenta, que sea discreto pero a la vez informal, alborotado; échate laca, para que no se mueva aquella obra de arte; una chaqueta a conjunto, y un bolso en el que metas todas tus cosas.
Cuando estés más guapa que nunca, cuando te mires al espejo y no te reconozcas, te veas perfecta, sin nada más que retocar, cuando sepas andar perféctamente con esos taconazos, sal por la puerta y dirígete a la fiesta a la que te habían invitado. No ibas a ir porque estabas deprimida, ¿no? un chico, la causa de tus lágrimas. Pero, casualidad, de que ese mismo chico también está invitado a esa fiesta. Ve. Habla con unos, habla con otros. Tontea con cualquiera que te pille cerca delante de él, desfásate cuando te mire, mueve perfectamente las piernas cuando pases por su lado. Deja el aroma de tu colonia a su alrededor. Entonces, ¿sabes lo que va a pasar? él, al verte así, tan diferente, tan espectacular, al ver que todos quieren estar contigo, que no es él el único que está en tu vida, que alguien le puede quitar lo que un día le perteneció, vendrá a donde ti, y te susurrará al oído:
+ Hoy estás preciosa, déjame arreglar mis fallos, lo mal que te traté. Déjame amarte sin que te cambie por otra nunca más, déjame demostrarte que me importas. Al ver que esos chicos estaban al rededor tuyo, bailando y restregándose contigo, me daban ganas de partirle la cara por acercarse a lo que me pertenece.
Y tú, con voz firme contestarás:
- ¿Hoy? ¿Lo que te pertenece? ¿Me he perdido algo? Lo último que sé, es que tú me dejaste por esa chica, aquella de la esquina. Hoy, ella lleva el vestido más cutre de toda la fiesta, va mal maquillada, y lleva unos zapatos horribles. Su pelo parece quemado. Ahora la cambias a ella por mí, ¿no? Lástima que, en estos momentos, estoy buscando la felicidad, y tú no eres mi felicidad.

jueves, 21 de julio de 2011

Qué pasa, que no puedo ser feliz?

Un dia pasa. pasa que estas de pie en elgun lado y te das cuenta de que no quieres ser ninguno de los que estan a tu alrededor. No quieres ser el puto pringado al que le has reventado la cara, y tampoco tu padre, ni tu hermano, ni nadie de tu puta familia. Ni quieres ser la señora jueza. ni siquiera quieres ser tu. Solo quieres salir corriendo. Salir a toda ostia del sitio en el que estas. y de repente ocurre, algo se acciona, y en ese momento sabes que las cosas van a cambiar. Ya han cambiado. Y que a partir de ahi ya no volvera a ser lo mismo nunca, y cuando ocurre, lo sabes.

martes, 19 de julio de 2011

Que cuando me vaya, no caiga una lágrima por mí :)

Llega el final de esos buenos momentos, todo se ha acabado y tienes que volver. Miras atrás y recuerdas todos los momentos que dejas, pero no hay otra opción. Todo lo bueno finaliza, y normalmente más pronto que tarde. Siempre pasa lo mismo. Tanto tiempo esperando para luego..... nada. Te metes en el coche, la puerta se cierra. Inicia la marcha. Una lágrima se derrama por tu mejilla. No hay nada más que hacer. Siempre habrá esa distancia, siempre. Siempre pasará lo mismo: ansiar el momento durante mucho tiempo para luego..... plof ! nada. Tan solo te quedan recuerdos. Recuerdos y más recuerdos. Solo eso. Una lágrima tras otra. No lo puedes evitar pensando en lo que han sido esos días. En lo que ya no será hasta meses después. 



Miras por la ventana y ves que cada vez estás más lejos y más cerca de la vida que realmente te pertenece. La que tienes hecha en otro lugar, pero que estarías dispuesta a dejar. Por una persona, abandonarías a muchas más. Y esque debe de ser cierto eso que dicen: 6.OOO millones de personas en el mundo, y a veces tan solo necesitas a una.

Dime que me quieres y dejaré todo por estar junto a ti.

Idas, venidas, entradas, salidas..... muchas personas entran y salen de tu vida sin importarte demasiado, la mayoría.
Pero siempre habrá alguien especial que se quedará ahí, sin salir como hacen todos en los malos momentos.
Amigas inolvidables, pero también una persona muy especial. Todos tenemos en nuestra vida una persona especial, en la que pensar cada momento, con la que imaginar una vida a su lado, con quien soñar, con quien sufrir, con quien ilusionarte y desilusionarte.Alguien por quien darías la vida, darías muchas cosas por estar a su lado, por tener cada día sus besos, por escuchar de sus labios un "te quiero, y quiero pasar mis dias junto a ti". Por agarrarle de la mano, pasar por delante de las envidiosas y pensar sí, está conmigo, y sólo me quiere a mí. La única persona que podría hacerte realmente feliz con tan sólo cuatro palabras: te quiero a ti. Cuántas veces has imaginado el momento en el que podría decirte eso verdad? Muchas situaciones has imaginado, situaciones que tienes la esperanza de que ocurran. Tú y él. Él y tú. En una playa, en el campo, en la montaña, al aire libre, con sus amigos, con los tuyos, solos, no importa. Lo importante es que esa persona sólo tiene ojos para ti, que él quiere estar contigo, que te quiere, que está dispuesto a hacerte feliz junto a él. Cuantos sueños verdad? pero tienes la esperanza de que algún día todo aquello con lo que soñaste se hará realidad.
 

lunes, 18 de julio de 2011

Mi mejor amigo, mi hermano, el mejor de todos es él.

Muchas veces te evitas a ti mismo, no quieres estar sólo por miedo a tus pensamientos. Por miedo de acordarte de todo aquello que quieres olvidar, de todo lo que un día te hizo daño, de todo por lo que un día no muy lejano llorastte. Pero algunas veces no lo consigues, y para rematar ves una fotto que te recuerda a él. Que te recuerda un momento que pasaste a su lado, que te recuerda que te quería, que le querías. Y que le sigues queriendo a pesar de todo. Suena una canción con la que te sientes identificada, porque dice cosas que son realmente ciertas. U otra que te trae muchos recuerdos, porque te recuerda a él. 
Intentas contener las lágrimas, pero te es imposible. Una se derrama desde tu ojo por tu mejilla, pensando lo que pudo ser pero que no fue. Le echas de menos. Echas de menos esos momentos en los que estábais bien, en los que confíabais el uno en el otro, los días que no estabas sola porque le tenías a tu lado, cuando te decía te quiero mucho. Recuerdo tras recuerdo. Y te preguntas... ¿pude haber hecho algo más para no haberle perdido? Pregunta a la que no encontrarás respuesta, porque no sabes lo que hubiera pasado si hubieras actuado de una forma diferente. Era tu mejor amigo, el que te ayudaba, el que te escuchaba, el que te decía tranquila todo se arreglará, el que te consolaba, el que te decía ese chico no te conviene, se está riendo de ti, pero no por fastidiarte, sino porque te quería y quería lo mejor para ti. Y ves que muchas de las personas de tu alrededor están con él, y él con ellas, y te sientes impotente por no formar partte de su vida. Y ves a algunas con su mejor amigo, y piensas: yo antes también tenía uno, y era el mejor amigo del mundo, el que nadie puede llegar a tener, el que nadie encontrará jamás, el que yo perdí, el que ocupaba un sitio que nadie nunca podrá ocupar. NADIE, NUNCA, JAMÁS. Porque tal vez él ya te haya sustituído, ya tenga otra mejor amiga, muchísimo mejor que tú, con muchos menos defectos y con muchas más virtudes. Pero tú nunca podrás sustituirle, y aunque él no lo sepa, tú sabes que no conseguirá a otra mejor amiga que le quiera más que tú. La vida te da cosas, y también te las quita. Un amigo, te lo quita, piensas que nunca más vas a volver a recuperarle. Lo crees imposible, que no se puede hacer nada. Y de repente ¿qué pasa? pues que la vida se da cuenta de que lo estás pasando mal tú, que lo está pasando mal él por otras circunstancias, que tú le necesitas y necesitas estar a su lado para apoyarle, y ahí sucede lo que pensabas que nunca se iba a dar: eso que ella misma te arrebató la vida, a tu mejor amigo, te lo devuelve de nuevo. Te permite decirle que no está solo y que puede contar contigo. Que no esté mal, sabes que es inevitable en algunas ocasiones, sobre todo en los momentos por los que está pasando, pero bueno, intentas sacarle esa sonrisa que tanto te gusta, porque contagia a todo el mundo que tiene al rededor, incluso a ti cuando eres tú la que estás mal. Ocuparle la mente en algo para que su sufrimiento no sea tan fuerte, para que dentro de lo malo no esté tan mal. Intentar que sea llevadero, y hacerle saber que la vida sigue y que tiene que continuar hacia delante. Que tiene que intentarlo y conseguirlo joder, que no se acaba el mundo ! que sí, que cuesta, que lo sé, que no puedes evitar llorar, no puedes evitar desahogarte, pero si eso está muy bien, recordar los buenos momentos, pero jamás escúchame JAMÁS perder las ganas de seguir por eso.

No quiero que sepas que te quiero, ¿algún problema?

Una personita. Tan sólo una. Y esque te echo de menos, te necesito.
Quiero que sepas que, delante tuyo, intento hacerme la dura, demostrar que no eres nada en mi vida, que no me importas, que eres una persona más del montón, que no daría nada por ti, que no me importas. Pero, ten en cuenta algo. Piensa todo lo contrario a lo que veas en mí. Si ves que paso de ti, piensa que me estoy muriendo por dentro por no mirarte, sólo con el fin de hacerme la dura. Pero, en realidad, lo que hay en mi interior es algo que me dice: está ahí, es él
. Disimula vale? Tiene que pensar que no le quieres. 

Cuando estés a lo lejos y mires para donde esté yo, verás que no estoy prestando atención, pero tan sólo un minuto antes había mirado yo hacia allí. Muchas veces intentamos aparentar cosas que no sentimos, tan sólo para que la otra persona sufra, o para no sentirnos débiles, para que no puedan hacernos daño. Pero, a pesar de esa careta que nos ponemos, seguimos queriéndole y necesitándole igual o cada vez más. Y también nos hace daño. Mucho daño. Pero, no dejas de quererle porque sabes que es tu felicidad, un nombre, un apellido, una persona. Lo que podría hacerte completamente feliz, con lo que llenar tu vida y darle sentido. Y esque tan sólo las ganas de seguir adelante por él da sentido a tu vida. Un día más en el que ver su sonrisa, un día más en el que ver esa cara que tanto te gusta. Un día más en el que mirarle y pensar: si, ese que está ahí, es el chico al que quieres, por el que darías todo. Pero, de repente, te despiertas y te das cuenta de que esos sentimientos sólo los tienes tú, porque él, tu felicidad como le llamas, no tiene ojos para ti. Él es tu mundo, pero tú sólo eres una más en el mundo.

¡En el mundo al revés !

Mírame a los ojos y dime que no me quieres, dime que no soy nada en tu vida, dime que no te importo, que no darías nada por estar a mi lado. Dime que los momentos que hemos pasado juntos han sido mentira, que no han sido especiales para ti. Dime que cada vez que estabas conmigo no sentías nervios y las mariposas en el estómago. Dime que por las noches no esperabas ansioso mi llamada, que los momentos antes estabas nervioso con dolor de tripa. Dime que no hay una canción que te recuerde a mí, que no piensas nunca en mí, que cuando dicen mi nombre se te ilumina la cara, aparece una sonrisa en tu rostro. Dime que todo eso que me decías que íbamos a hacer en un futuro eran tan sólo sueños absurdos. Que todos y cada uno de los minutos que pasabas junto a mí te aburrías, que te parecía absurdo verme todos los días.









Dime que cuando estás sobre la cama mirando al techo no piensas en lo mucho que te quiero, en todo lo que te he demostrado. Que no piensas que, desde que me conociste, ganaste a una persona a la que quiere mucho. Que no me quieres. Dime que no me necesitas, que jamás y en ninguna circunstancia has necesitado un abrazo mío, tan sólo dos palabras salidas de mi boca. Dime todas esas cosas, porque sé que de todo lo que dices, piensas lo contrario.

domingo, 17 de julio de 2011

Qué ingenua a la vez que inocente, ¿no?

Estaban Isabella y Michael tumbados en una campa mirando al cielo. Las estrellas lucían sobre la oscuridad de la noche y el brazo de él rodeaba la cintura de la chica. Se miraban contínuamente, sin nada que decir, las palabras sobraban. El silencio, en vez de incómodo, se convertía en la comunicación entre los dos. En el momento que Michael señalaba una estrella, le dijo a su enamorada:







+ ¿Ves esa estrella de ahí?
- Sí, ¿qué pasa con ella, si ni siquiera es la que más luz tiene?
+ Pues que esa estrella eres tú para mí, y todas las demás son las chicas que existen en el mundo.
- No lo entiendo, te referirás a esa de al lado que reluce más ¿no?
+ No, habías entendido bien.
- ¿Me lo explicas?
+ ¿No te habías dado cuenta?
- ¿De qué?
+ De que para mí eres como la estrella más pequeña del cielo, la más insignificante de todas. ¿Te habías creído que te quería de verdad?










Qué inocente Isabella, no se dio cuenta de que estaban jugando con ella, de que para él tan sólo era un juego, ella era una más, y ni eso, era la más insignificante de todas las chicas. Después de todos los momentos que había vivido junto a Michael se enteró de que todos los te quieros, todos los besos, todos los abrazos habían sido una farsa. Pobre Isabella, se quedó sin la persona a la que amaba por confiar demasiado.

Por kilómetros que nos separen, siempre habrá un cielo que nos una. (Carta de una chica enamorada)


Ni la distancia ni el tiempo logrará separarnos. Nada hará que te olvide o que sienta que no te necesito. Eres una persona única. Nos hemos separarnos más de una vez.
Qué difícil el momento de la despedida, el temor de no tenerte cerca si te necesito. Pero todo se compensa en el reencuentro: volvemos a hablar de cada tema como si ni un día hubiera pasado. Como sólo ocurre entre los que se quieren. Me entristece no saber de ti durante un tiempo.
Me es imposible ocupar ese vacío con otras personas u otras actividades. Y cuando esas ocasiones ocurren, espero siempre tener alguna novedad sobre tu vida. Hazme saber como estas, nunca dejes de comunicarte conmigo. Dime lo que quieras, pero no me dejes en silencio. Espero con alegría cada mensaje tuyo, todas tus llamadas. Porque cuando los recibo puedo compartir contigo cada detalle de lo que me cuentas como si me hubiera ocurrido a mí. Al hacer algo por ti, puedo devolverte parte de lo mucho que me has dado.
Habernos encontrado en la vida ha sido una bendición. A pesar del tiempo transcurrido, siempre siento que hay una nueva persona por descubrir en ti… Me ocurre muchas veces: si estuvieras de acuerdo con la manera en cómo me expreso. Nadie podría ayudarme más porque una sugerencia o una crítica tuyas son fundamentales para mí a la hora de tomar mis decisiones. Saber que podemos compartir todo sin pensar dónde estemos ni que horarios o rutinas vivamos es algo muy especial.
Hemos establecido casi sin darnos cuenta algunas costumbres que aun hoy ya lo son nuestras horas únicas y particulares: secretos compartidos aun en la distancia. Cuando escucho tus palabras me ayudan a encontrar la mejor solución. Incluso tus silencios me hablan de lo que piensas. Sabes cómo hacerme reflexionar si temes que me equivoque y me ayuda también a ver mejor las cosas. A veces recurro a ti no para contarte, ni para preguntarte. Simplemente, cuando me agobia la tristeza, cuando siento que a mi alrededor todo se vuelve una locura y contrario, necesito que estés a mi lado. Nada ni nadie podría suplantar tu presencia en mi vida.
Quisiera encontrar las palabras justas para expresarte lo importante que eres para mí .Ahora, por medio de estas palabras, te estrecho en un abrazo emocionado. Y te digo una vez más que, pase lo que pase, puedes contar conmigo. Porque no importa dónde estés ni el tiempo que transcurra: vives en mi corazón para siempre.

Bienvenida al mundo real.

Estando en la cama tumbada empiezas a recordar, a pensar. Empiezas a darte cuenta de lo que realmente vale la pena. Y sí, aprecias las pequeñas cosas. Tu MP3 está en funcionamiento, pareces K.O. sobre el colchón. Pasan canciones, una tras otra, hasta que sale una que, por algún motivo, te recuerda a una persona especial. Muy especial.
Esa persona es alguien a la que quieres mucho, por quien darías tantas cosas, a la que ayudarías y acompañarías en cualquier camino que él quisiera recorrer. Captas la letra de cada una de ellas, y con alguna más que con otra te ves reflejada, identificada. Un recuerdo, otro. Los momentos en los que eras feliz tan sólo con una mirada, una sonrisa, un secreto, un gesto, algo.
O también con dos palabras que salgan de su boca: te quiero. Sabes que eso sería lo más bonito que te podría pasar. Y pasa el tiempo, y más música. Pasas algunas, porque no quieres escucharlas, te traen recuerdos tristes. Cuando te hicieron daño, cuando te dijeron no eres importante en mi vida, un te quiero, pero como amiga.
Pero, llega un momento, en el que recoges los buenos momentos y lo malos y ves que se suceden unos a otros. Me explico: tú puedes ser realmente feliz una noche, porque él ha sido la última persona con la que has hablado, porque estás genial con él, porque al despedirse te ha dicho que te quiere. Esa es la verdadera felicidad, pequeños momentos, porque después de eso, al día siguiente, puede que las cosas cambien, que no tenga un buen día, que te de una mala contestación, que no te diga te quiero al despedirse.
Por eso, no intentes buscar la felicidad plena, continua, que dure para toda la vida, porque eso no es eterno. Siempre habrá algo que te la arrebate, que te diga que pongas los pies en el suelo, que no vivas en una nube, que esto es el mundo real y no un sueño. Eso es, un sueño.
Y en ese momento te pones a soñar, mezclas la realidad con tu sueño, con lo que te gustaría que te pasara, pero que se queda en eso: un simple y sencillo sueño.

Una gran razón para sonreir y seguir hacia delante.

 Ellas son una razón para no hundirme, para levantarme siempre, para no abandonar jamás. Ellas son mi sonrisa de cada día, las que me ayudan, las que me aconsejan, Sí, ellas son las mejores amigas del mundo.

Hay momentos en la vida en los que estás perdida, los que pensabas que eran tus amigos te han dado la espalda, estás sola. Ahí, de repente, aparecen unas personas en las que jamás pensaste que podrías llegar a confiar tanto, pero sí. Estarán contigo en los buenos y malos momentos, te aconsejarán, podrás contarle todo lo que te ocurra sin miedo a que te traicionen, te defenderán ante todo y ante todos. En esos momentos empiezas a apreciar lo que es una verdadera amiga, y a partir de ahí lucharás día tras día por mantenerlas a tu lado y por no dejarlas escapar nunca.

Siéntete libre de enamorarte.



Creo que tengo una 
obsesión. Me paso todas las noches pensando en ella, en entrar en su habitación, en raptarla, y en partirle la cara al que se ponga por delante.

+ ¿Sabes lo que me gusta de ti? Que cuando estoy realmente jodido apareces con esa sonrisa y eso me gusta. Eres lo más bonito que tengo a mi alrededor, y eres la única persona a la que le importo de verdad.

- Si me quieres dime que no me quieres.

Yo entiendo que la niña es pequeña, que yo soy mayor, yo estoy con vosotros, pero esque yo la quiero.


- Si me quieres dime que jamás estaremos juntos.
+ Jamás estaremos juntos.
- Voy a estar esperándote siempre, siempre. ¿Me estás pidiendo que te espere? Pídemelo.

+ Dentro de un año, dos meses y seis días.

- Si me quieres dime que soy una cría.
+ Eres una cría.

+ Lo siento, lo siento tío pero no puedo.
> Te lo prohibo, te prohibo que te enamores de esa niña, que no puedes tener nada serio.
+ Que ya lo sé joder, que es una niña, que me estoy volviendo loco.

- ¿Sabes por qué la gente quiere estar enamorada? Porque cuando estás enamorado te sientes vivo y eres como un niño.

- Tampoco te odio tanto, solo un poquito. Eres un cobarde, eres un cobarde. Te odio, te odio te odio !
+ Tampoco te odio tanto, sólo un poquito.

- Porque no hay nadie en este mundo que te quiera como yo, ¿sabes qué le regalaría yo a alguien de quien estuviera enamorado? Una bola del mundo, para jugar con él a cerrar los ojos y a hacerla girar, y a señalar los sitios a los que podríamos viajar.
+ Madagascar. Me gusta.

+ Nadie puede darme lo que tú me das, NADIE.

- ¿Que hoy llueva significa que me quieres?
+ Hoy va a llover una tormenta, que lo va a arrasar todo.
- ¿Y este es como un código secreto entre nosotros?
+ No es que vaya a llover, esque va a caer un tormentón, el diluvio universal va a caer.
- ¿Me lo dirás cada día?
+ Cada día.

+ Le he jurado que le iba a decir todo lo que siento por ella, porque vas a pensar que estoy loco, pero me da igual lo que pienses tú, me da igual que tenga 17 años.

+ Si te llega a disparar, si no llego a tiempo, yo me muero.

+ Quiero que sepas que en estos últimos días, eres en lo único que pienso.

+ Ella es la razón por la que me despierto todos los días, y también es la razón por la que no me quiero levantar.




¿Tienes un minuto para hacerme feliz?

Cuando queda atrás un año y se viene encima otro nuevo, se nos vienen encima muchos recuerdos. Recuerdos de ese año que dejas, piensas que ha sido un buen año. Has conocido a la persona a la que en estos momentos quieres como a nadie antes habías querido, habías ido de poco a mucho, las cosas habían ido bien, otras veces mal. Te pesan más las cosas buenas que las malas. Se te cae una lágrima. Tienes miedo a dejar este año que tanto te había traído a tu vida para empezar uno nuevo que no sabías lo que traía con él. Miedo a que todo aquello que te había dado la vida en esos 365 días te lo quite en los 365 siguientes. Otra gota sale de tus ojos. Son muchos días, muchas horas, muchos minutos por afrontar. Pueden pasar muchas cosas, y habiendo cerrado un curso de la vida, un pequeño curso que tantas cosas buenas te ha dado, no quieres avanzar en el tiempo. Casi todo fue bueno, y no quieres arriesgarte a que, después, casi todo sea malo. Dicen que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.
Llega el día siguiente, ya es 1 de enero. Ya no puedes hacer nada, estás en un nuevo ciclo. Te queda mucho por pasar para cerrarlo como acabas de hacer con el anterior. Pero, en ese momento, te das cuenta de que ha sucedido algo que hará que todo cambie, pero a bien. 1 de enero de 2O11.


Pensabas que era el inicio de algo malo, pero, al contrario, ha sucedido algo que hace que no puedas empezar mejor un año. Lo has pasado con la persona que más quieres en el mundo, con él, has podido decirle lo mucho que le quieres, has podido darle los besos y abrazos que, cuando no le tengas cerca, no podrás darle. Has disfrutado de él todo lo que has podido y más, porque tal vez de esos 365 días tan sólo le vayas a ver, como mucho 2O. Pero, no dudes una cosa: esos 2O días, 48O horas, 288OO minutos y 1728OOO segundos van a ser los más felices de todo ese nuevo año. 

sábado, 16 de julio de 2011

Una persona enamorada, en efecto.

Si, bien quizás te llegue a importar algo pero según pasan los días estoy más convencida de que todo no es más que un simple juego para ti. Para ti esto no es el juego del amor, ni el juego de la tristeza ni nada de eso.
Más que nada tú te basas en el juego de la amistad de la alegría y yo en el juego del amor y de la tristeza. Los dos estábamos en el punto de salida esperando a que los momentos fuesen como los dados e ir avanzando de seis en seis, pero nos equivocamos de dirección tu preferiste cambiar de juego y yo ya que había empezado seguir jugando y seguir avanzando. 
Ya que hemos llegado al punto de que tú vas de seis en seis en felicidad por qué no piensas nada de lo que yo pueda sentir hacía ti. Tus amigos por más que te dicen ella te quiere a ti.
Tu no haces más que mirar al suelo negarlo con la cabeza se que entonces piensas en los momentos que hemos pasado juntos, que miras que siempre que estoy junto a ti estoy sonriendo, que me sonrojo cuando me miras más de un minuto seguido, hay te cabe la duda entonces; ¿Qué haces? Muy sencillo me miras y me preguntas inseguro:
 + ¿A qué no? Yo te miro a los ojos imaginándome que puedes leer mis pensamientos que puedes saber que lo que se me pasa por la cabeza es un: `` ni te imaginas lo que te puedo llegar a querer´´ mientras te niego con la cabeza la afirmación que te hace tu amigo. 
Tu de acorde con mi respuesta me sonríes, es extraño en ese momento yo también te sonrió por miedo a que puedas volver a dudar lo que es cierto y  luego, ¡fin de la tarde!
Tú sigues en las mismas de camino a casa diciéndome quienes te parecen las más guapas y con cuales podrías tener a llegar algo en ningún momento sale mi nombre entonces me siento confusa, me siento como una gilipollas con ganas de llorar delante de ti y preguntarte que si realmente no te das cuenta de nada, que si no te das cuenta que te quiero más que a nada, de que todas las veces que te digo para vernos son escusas tontas, que no quiero a nadie más que no seas tú, que me importa un pito lo que la gente piense de mi mientras estoy contigo, que aunque este contigo, aunque estés enfrente o alado sigo pensando en ti; en el primer día que nos conocimos, cuando nos miramos, cuando nos pusimos ese mote que repetimos constantemente en cada conversación.  ¿Pero qué hago ante eso? Nada. Seguir escuchándote, seguir sonriéndote aunque por dentro solo este pensando en llegar a casa oír canciones que cuenten ``nuestra historia´´ y llorar.
Estoy harta de llevar el camino equivocado. Estoy harta de llevar esta vida de gilipollas de negarte lo que siento hacia a ti y lo mas jodido que tú no te des cuenta. Y todo esto lo hago porque tengo miedo porque aquí puede acabar todo, nuestra amistad y el vivir más momentos junto a ti y no quiero que eso pase. 
Es lo que me queda nuestra amistad y por esto no lo quiero perder. Me da igual el verte con alguien que no sea yo con tal de que tú estés feliz, enserio. Ahora es tu decisión después de dos años, exactamente 730 días ya sabes porque es el bueno de tu: ¿Qué tal? 

Necesito verte aquí, tenerte aquí. ¿Alguna vez has sentido la verdadera felicidad?

Nos reímos. Y seguimos riéndonos así. Hablando sin saber muy bien de qué ni por qué. Después decidimos colgar, prometiendo que nos llamaremos mañana. Es una promesa inútil: lo hubiéramos hecho de todos modos. Cuando pierdes tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta, cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara creería que estás loco, cuando ninguno de los dos tiene ganas de colgar, cuando después de que ella ha colgado compruebas que lo haya hecho de verdad, entonces estás perdido. O mejor dicho, estás enamorado, lo que, en realidad, es un poco de lo mismo...